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Abogados especialistas en derecho de familia, defensa del menor, violencia doméstica y herencias.

La separación de una pareja constituye una crisis de transición cuyo resultado suele definir una realidad familiar compleja, aunque no por ello necesariamente más perjudicial que la que existía anteriormente.

En los procesos de ruptura determinadas dosis de conflicto son necesarias para dar este paso, un conflicto que en función de los casos, puede hacer las veces de motor o de freno del proceso puede ser productivo cuando conduce a una solución creativa que podría haber pasado desapercibida de no existir la disputa.

El conflicto puede ser funcional cuando provoca la distancia emocional necesaria entre dos individuos dolidos. En cambio, el conflicto es destructivo cuando conlleva tensión prolongada, produce hostilidad crónica, reduce drásticamente el nivel de vida, perjudica el bienestar psicológico o destruye las relaciones familiares”.

La ruptura genera dolor en todos los miembros de la familia, y afecta especialmente a los hijos, cuando los hay. Pero sus efectos no deben ser concebidos únicamente como perniciosos. Son necesarias tareas de adaptación en padres e hijos que permitan “llorar las pérdidas ocasionadas, al mismo tiempo que hacer frente a los numerosos y radicales cambios con capacidad para negociar y reorganizarse, de forma que se salvaguarde el desarrollo de todos.

Esta doble tarea requiere de la pareja un esfuerzo importante, dirigido de forma primordial a un aislamiento suficiente del conflicto conyugal, que permita garantizar la continuidad de las funciones parentales y evitar que los hijos queden atrapados en el interior de las desavenencias, al mismo tiempo que éstas se van resolviendo.

Es fundamental considerar que el conflicto de familia demanda soluciones específicas. generándose una necesidad muy importante de dar cobertura a todas las inquietudes jurídicas y psicológicas que se producen en estas situaciones de ruptura las cuales son muy difíciles de gestionar.

La falta de conocimiento de opciones de mediación, de vías de dialogo antes del proceso judicial y de las consecuencias psicológicas llevan a decisiones erróneas, múltiples dudas e inseguridades.

Lo más adecuado y conveniente es enmarcar y encuadrar el concepto de separación y el de conflicto de atribución de la guarda y custodia y de la patria potestad. Informándose de las estrategias a seguir en el ámbito psicológico y jurídico, proveerse de la información para tener soluciones e indicaciones para poder afrontar esta etapa minimizando al máximo el daño y los efectos de la ruptura y sobre todo ante todo las vías para preservar al máximo a los menores y buscar el mayor beneficio integral para ellos .

Es fundamental tener presente que los padres se separan pero no se separan de sus hijos.

Hay que continuar siendo padres y poder acordar todas las medidas en base a unos criterios de equidad y de máximo beneficio para todos.

Ante la ruptura desde el punto de vista legal debemos seguir una metodología para poder concluir con una solución favorable a los intereses de todos y adaptada a nuestras circunstancias particulares.

1.- Debemos plantearnos que realidad tenemos.
2.- Como deseamos y como consideramos que se modifique esta realidad tras la ruptura en referencia a los hijos situación económica y patrimonial
3.- Una vez que lo hayamos madurado debemos asesorarnos para darle forma jurídica a ese proyecto de ruptura.
4.- Debemos tener en cuenta una serie de parámetros ( edad, domicilio, vivienda , trabajo) para elaborar el proyecto post ruptura más adecuado a las circunstancias existentes.
5.- El lugar que vive cada uno, asi como las condiciones de habitabilidad que cada uno puede ofrecer.
6.- Conveniencia de llegar a un acuerdo previo con la otra parte flexibilizando al máximo las posturas, valorando los límites de la negociación
7.- Procurar concluir con una resolución específica y concreta que preserve a los menores y e impulse la relación normalizada con ambos progenitores y estipule unas medidas económicas y patrimoniales ajustadas a las capacidades y necesidades reales de todas las partes implicadas.
No se trata de resolver el litigio dando la razón a una parte y declarando culpable a la otra, ni de fijar quién es el ganador y quién el perdedor, sino que lo que se procura es eliminar el conflicto orientando a la familia para que encuentre un nuevo orden de estructura familiar adecuado a sus particularidades propias .
Uno de las problemáticas más comunes se presenta cuando nos separamos de nuestra pareja y de repente parece que “nuestro mundo” se derrumba nos planteamos

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