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Abogados especialistas en derecho de familia, defensa del menor, violencia doméstica y herencias.

Los Juicios de faltas en el ámbito de la crisis de pareja

Ocurre con frecuencia que, tras la ruptura  y crisis del proyecto de vida en común que constituye la creación de una familia, las tensiones y los intereses enfrentados de uno y otro cónyuge o conviviente se traducen en un peregrinar al Juzgado de Guardia o Comisaría de Policía más cercana para interponer la correspondiente denuncia.

En este contexto, los principales conflictos jurídicos que aparecen son los relativos al incumplimiento del régimen de visitas o bien los relativos a los impagos de las prestaciones a las que uno de los litigantes es obligado al pago, bien en la modalidad de pensión alimenticia a favor de los hijos, o a favor del cónyuge o conviviente que resulta menos favorecido tras el cese de la convivencia y que se acuerdan en la correspondiente resolución judicial.

Existe también la posibilidad que dichas tensiones sean exteriorizadas en actitudes violentas de carácter más físico, como por ejemplo y por citar algunos:   El  supuesto de las injurias, las coacciones y las agresiones de las que no  dimanan lesiones constitutivas de delito.  En este supuesto, además de la posibilidad de su conocimiento en un Juicio de Faltas por el Juzgado de Instrucción competente,  se ha de estar a la regulación establecida en la ley rituaria  de los mal llamados Juicios Rápidos, en los que la relación existente entre victima y victimario (victima y denunciado) resulta  el elemento determinante para su tramitación por esta clase de procedimientos  elevando su calificación de falta a delito o bien si van a ser tramitados como faltas.

En definitiva y volviendo al tema central de este articulo,  el Juicio de Faltas es un procedimiento dentro de la jurisdicción penal  concebido para el enjuiciamiento de aquellos ilícitos penales que, si bien son considerados de menor entidad por el Código Penal, desde  una perspectiva de  política  criminal se los considera  merecedores de castigo o reproche y por lo tanto no resultan impunes.

No debe olvidarse que, a diferencia de los procesos civiles  en los que las pretensiones de las partes personadas  consiste en el reconocimiento o la  realización de un derecho, en el caso de los procedimientos penales  su finalidad es la de castigar por  la realización u omisión de determinadas conductas así previstas por el código penal.

Está afirmación, sin embargo, debe ser matizada ante la tendencia actual a la transformación del actual sistema judicial penal  en uno denominado de  Justicia Restaurativa, el cual, y explicado de forma muy sumaria, no consiste tanto en la retribución del mal ocasionado sino  en la reparación del daño que sufre la victima.

Como podemos ver esta tendencia a la Justicia Resturativa (que puede apreciarse en los primeros pasos de la mediación penal) se trata de un sistema opuesto al actual que nace con  un marcado carácter retributivo (y preventivo) y que históricamente tiene su origen  en la limitación de la venganza privada de la victima frente al daño recibido a través de la atribución de la potestad para castigar (ius puniendi) en  manos del Estado.

Como ya hemos referido, en el contexto de una crisis de pareja de forma habitual las pequeñas discrepancias entre ambos cónyuges o convivientes, (salvo excepciones en la comisión de hechos de gravedad constitutivos de delito), que no pueden ser tratadas en vía civil  se ven en su gran mayoría traducidos a conflictos de orden jurisdiccional penal, siendo los más frecuentes el   incumplimiento de las obligaciones familiares, y que  debido a  su escasa entidad desde la perspectiva jurídico-penal, terminan  ventilándose ante la autoridad judicial en un proceso de Juicio de Faltas.

Por ultimo, simplemente señalar que el castigo estrella en este tipo de procedimientos de faltas es sin duda la sanción económica (pena de multa), si bien existe la previsión legal para que, según el tipo delictivo cometido, pueda también castigarse con una pena de localización permanente y trabajos en beneficio de la comunidad, y como penas accesorias, y según la naturaleza del hecho, la privación del derecho a conducir vehículos a motor y ciclomotores, y la privación del derecho a la tenencia y porte de armas.

Jurisprudencia:

1.- SENTENCIA Nº 83/2012 DE 20 DE FEBRERO DE 2012 DE JUZGADO DE INSTRUCCIÓN Nº 2 DE PAMPLONA:

Que debo condenar y CONDENO a D/Dña. Guillerma , como autora responsable de una FALTA DE INCUMPLIMIENTO DE OBLIGACIONES FAMILIARES, a la pena de VEINTE DÍAS DE MULTA CON UNA CUOTA DIARIA DE CINCUENTA EUROS (en total, 1. 000 euros), apercibiéndole de que en caso de impago quedará sujeta a una responsabilidad personal subsidiaria de un día de privación de libertad por cada dos cuotas no satisfechas, imponiéndole igualmente las costas del procedimiento.”

2.-SENTENCIA DE LA AUDIENCIA PROVINCIAL DE ALBACETE, SECCION 1ª DE 9 DE NOVIEMBRE DE 2007:

“Que debo CONDENAR Y CONDENO a Everardo como autor de una falta por incumplimiento de obligaciones familiares establecidas por resolución judicial prevista y penada en el articulo 618.2º del Código Penal a la pena de CUARENTA DIAS DE MULTA a razón de una cuota diaria de QUINCE EUROS.”

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